¿Qué son las complicaciones en los pies ocasionadas por la
diabetes?
Las úlceras (llagas) en los pies y las infecciones son un problema
que puede ser ocasionado por la diabetes. La gravedad del problema
puede ir de llagas menores a daño permanente en los tejidos del
pie. En casos severos, es posible que haya que amputar el pie o
incluso la pierna.
¿Cómo se producen?
Cuando tiene diabetes, es posible que tenga mala circulación de
sangre en sus pies. Le será más difícil combatir infecciones y
curarse de las lesiones en los pies. Como consecuencia, es más
probable que las infecciones o llagas en sus pies se hagan más
serias. Sin tratamiento, las infecciones graves pueden hacer que
el tejido muscular de su pie muera (gangrena). Los diabéticos son
veinte veces más propensos a contraer gangrena en el pie que las
personas que no son diabéticas.
Debido a que la diabetes daña las terminales nerviosas (un
problema llamado neuropatía), es posible que no sienta dolor si se
lastima un pie o contrae una infección. Por eso puede ser difícil
darse cuenta que necesita tratamiento médico.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas iniciales de una lesión o infección pueden ser
inflamación o enrojecimiento. Otro síntoma posible es dolor, pero
con frecuencia los diabéticos no sienten dolor en el pie. Las
llagas pueden aparecer en la piel de su pie. Pueden sanar pero
luego retornar en el mismo lugar. Si las llagas no se tratan, el
tejido puede morirse y ennegrecer.
¿Cómo se diagnostican?
Su profesional médico sospechará que está desarrollando una llaga
si se está formando una región enrojecida o una llaga en su pie.
En la mayoría de los casos las llagas se forman en la planta del
pie o los dedos. No obstante, pueden aparecer en cualquier lugar
donde haya presión inusual (por ejemplo, por un arruga en su
media) o una lesión (como la esquina puntiaguda de una uña).
Es posible que su profesional médico le tome una muestra de la
llaga con una gasa para ver si tiene bacterias.
A veces las llagas son mucho más grandes de lo que aparentan. Su
profesional determinará la profundidad de la úlcera. Es posible
que se tenga que hacer una radiografía para ver si se infectó el
hueso.
¿Cómo se las trata?
Su profesional médico le puede recetar antibióticos u otros
medicamentos para aplicar sobre la llaga o la parte infectada del
pie. El medicamento ayudará a combatir la infección, eliminar el
tejido muerto de la herida y ayudar a que crezca tejido nuevo y
sano. Su profesional médico también le puede recetar un
antibiótico oral.
Es posible que tenga que evitar estar de pie por un tiempo para
que no se irriten más las llagas o infecciones. También puede
tener que mantener su pie elevado sobre una silla o almohada para
ayudar a que la sangre circule mejor. Es posible que su
profesional médico le recomiende un tratamiento con fisioterapia,
como baños de hidromasaje, para ayudar a que su pie se cicatrice.
El fisioterapeuta también podrá evaluar cómo camina y si los
zapatos le calzan bien. A veces un especialista del pie (podólogo)
lo podrá ayudar a cuidarse del pie.
En algunos casos se tendrá que internar en un hospital para el
tratamiento. Si los antibióticos no le cicatrizan la región
infectada o la úlcera, su profesional médico puede tener que
quitarle el tejido infectado por medio de una operación. En un
caso extremo, si tiene gangrena, es posible que haya que
extirparle la parte afectada del pie.
¿Cuánto durarán los efectos?
Mientras padezca de diabetes, correrá el riesgo de contraer
infecciones en los pies. Es importante que se cuide bien los pies
para reducir el riesgo de infecciones y complicaciones, como la
pérdida del pie o la pierna. La diabetes es la razón principal por
la que se amputan piernas en los Estados Unidos.
¿Cómo puedo contribuir a evitar las complicaciones en los pies por
la diabetes?
Examínese los pies al terminar cada día para ver si hay áreas
enrojecidas, cortes o raspaduras que se puedan llegar a infectar.
Si no puede verse la planta de los pies, use un espejo o pídale a
alguien que lo ayude. Fíjese si hay:
- cambios en el color o la temperatura de sus dedos o del pie
- cambios en la forma de los huesos de los dedos o del pie
(hasta es posible que tenga un hueso roto en el pie y no se dé
cuenta)
- entumecimiento o pérdida de sensación en los dedos o el pie
- formación de callos y ampollas
- piel seca o resquebrajada, o piel que no parece normal
- llagas abiertas.
Fíjese si hay signos de infección en una cortadura o ampolla.
Algunos signos de infección son los siguientes:
- enrojecimiento
- un área que se siente más caliente que otra área vecina de la
piel
- posible sensibilidad o dolor cuando se toca el área afectada
- pus que sale de una cortadura o ampolla
- estrías rojas que suben por la pierna partiendo de la
cortadura o ampolla
- dedo del pie con uña encarnada e inflamada (hinchado y
enrojecido).
A la primera señal de problemas en los pies, consulte con su
profesional médico. Siga también las pautas de cuidado que se dan
a continuación.
Lavado y secado:
- Lávese los pies todos los días con jabón y agua tibia (no
caliente). Luego séquese los pies cuidadosamente, sobre todo
entre los dedos. Una vez que los pies estén bien secos,
aplíquese lanolina o una loción recomendada por su profesional
médico para mantener la piel de los pies suave y libre de
escamas. No se ponga loción entre los dedos de los pies,
porque puede llegar a mantener la piel demasiado húmeda en esa
área.
- Si le sudan mucho los pies, manténgalos secos empolvándoselos
con talco.
Tratamiento de callos y durezas:
- No se trate los callos y durezas usted mismo. No utilice
productos de venta libre para estos problemas a menos que su
médico diga que está bien.
- Informe inmediatamente a su médico si le sale un callo o
dureza.
Cuidado de las uñas de los pies:
- Córtese las uñas de los pies con cuidado. Córtelas rectas. No
corte las esquinas de las uñas, la piel endurecida cerca de
las esquinas de las uñas ni las cutículas.
- Limpie sus uñas cuidadosamente.
- Si le es difícil cortarse las uñas, solicite ayuda en el
consultorio de su médico.
Temperatura de los pies:
- Use calcetines de algodón para dormir si necesita mantener los
pies más calientes.
- Evite usar bolsas de agua caliente o calentadores eléctricos
para calentarse los pies. Como es posible que no sienta el
frío o el calor en los pies, podría quemarse los pies
accidentalmente y desarrollar una infección.
- Evite colocar los pies donde podrían quemarse accidentalmente;
por ejemplo, en la arena caliente de la playa, en una tina de
agua caliente, jacuzzis o baños de hidromasaje, o cerca de una
chimenea.
Calzado:
- Use zapatos de piel suave que le queden bien.
- Pregunte a su médico sobre calzado de fabricación especial,
sobre todo si tiene problemas en los pies.
- Evite usar zapatos nuevos por más de una hora al día hasta que
estén bien amoldados.
- Evite sentarse con las piernas cruzadas.
- Use calcetines limpios y cámbieselos como mínimo una vez al
día.
- No camine nunca descalzo. Mantenga zapatillas junto a su cama
por si se llega a levantar de noche.
Además de estas pautas para el cuidado de los pies, el buen
control del azúcar en su sangre y su presión sanguínea ayuda a
evitar problemas en los pies. Además, no debería fumar, porque
afecta la circulación de la sangre y retarda la cicatrización de
las heridas.
Vea a su profesional médico por lo menos una vez cada 3 meses.
Hágase examinar los pies en cada visita. Si detecta un área
enrojecida o una llaga, vaya a ver a su profesional médico antes
de que se cumplan los tres meses. Una vez por año, su profesional
médico le debería examinar sus pies para ver si se han dañado los
nervios. Si pierde la sensibilidad en la piel de sus pies, tendrá
que tomar precauciones especiales para prevenir lesiones.
Para obtener más información, póngase en contacto con:
American Diabetes Association, Inc.
Teléfono: 800-DIABETES (800-342-2383)
http://www.diabetes.org
American Podiatry Association
Teléfono: 800-FOO-TCARE (800-366-8227)
http://www.apma.org
Este material se revisa periódicamente y está sujeto a cambios
en la medida que aparezca nueva información médica. Se proporciona
sólo para fines informativos y educativos, y no pretende
reemplazar la evaluación, consejo, diagnóstico o tratamiento médico
proporcionados por su profesional de atención de la salud.
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