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Si su hijo tiene congestión del oído, es probable que sienta:
Su hijo no tendrá dolor del oído a menos que viaje en avión.
Este tipo de congestión del oído en general aparece y desaparece.
La causa más común es la presencia de líquido en el oído medio causada por obstrucción producida por un resfriado, por la fiebre del heno o por sonarse la nariz en forma excesivamente vigorosa. Los aumentos bruscos de la presión barométrica, como ocurre durante el descenso en automóvil por una ruta de montaña o el descenso en avión, también causan congestión del oído.
Haga que su hijo masque un chicle (goma de mascar), que bostece frecuentemente y trague mientras mantiene la nariz cerrada con los dedos. Si es posible que tenga agua en el conducto auditivo por un baño o natación reciente, ayude a drenarlo por gravedad girando la cabeza hacia un lado mientras tira suavemente del lóbulo de la oreja en diferentes direcciones. Si el niño tiene fiebre del heno, también debe tomar su medicación antihistamínica. Si el niño tiene dolor, déle acetaminofeno o ibuprofeno. La natación está permitida.
Haga que su hijo "se destape" repetidamente los oídos bostezando o deglutiendo durante los 30 a 60 minutos de duración típica del descenso en avión. Si esto no da resultado, haga que trate de soplarse la nariz mientras la cierra apretándola con los dedos. A un bebé le puede dar agua para beber o un chupón. El niño no debe dormir durante el descenso.
Los niños con problemas recurrentes deben tomar un antihistamínico oral y aplicarse un aerosol descongestionante nasal de acción prolongada 1 hora antes de viajar.
Si, a pesar de estas precauciones, se presenta dolor intenso, pídale a la azafata una toalla caliente y colóquela apretándola bien contra el oído (el calor expandirá el aire en el oído medio y aliviará la presión sobre la membrana timpánica).
Llame durante horas de oficina si: