Este folleto es para los niños que tienen más de 2 años de edad y
que duermen en una cama (y no una cuna). Estos niños se niegan a
acostarse o a permanecer en su habitación. A menudo se duermen
mientras ven la televisión con uno de los padres, o bien duermen
en la cama de los padres. En una forma más leve de negativa de
irse a dormir, un niño permanece en su habitación pero retarda la
hora de acostarse con una pregunta tras otra, demandas
irrazonables, protestas, llanto o rabietas. A menudo estos niños
están fatigados por la mañana, y hay que despertarlos cuando es
hora de levantarse.
El niño que de vez en cuando va hasta la cama de los padres si
está atemorizado o no se siente bien debe ser apoyado en estas
ocasiones. Sin embargo, el niño que pospone la hora de acostarse o
que trata de compartir la cama de los padres todas las noches se
está aprovechando del buen carácter de ellos. Está tratando de
poner a prueba los límites de forma no razonable. No son temores.
Estas recomendaciones son para los niños que son manipuladores a
la hora de acostarse, y no los que tengan miedo.
- Aclare lo que es un buen comportamiento al dormir.
Diga a su hijo lo que quiere que haga: A la hora de ir a
dormir, un niño bien portado se queda en la cama y no grita.
Durante la noche, un niño bien portado no sale de la cama ni
despierta a los padres a menos quesea una emergencia. Un niño
bien portado recibe una calcomanía y un desayuno muy especial.
Un niño maleducado pierde algún privilegio del siguiente día
(por ejemplo, la tele o el uso del juguete favorito).
- Inicie la noche con un ritual agradable para acostarse.
Tenga una rutina para acostarse que sea agradable y
predecible. La mayoría de los rituales para acostarse duran
unos 30 minutos y pueden incluir un baño, cepillarse los
dientes, leer cuentos, platicar acerca del siguiente día,
rezar, y otras interacciones que relajen al niño. Trate de
mantener la misma costumbre todas las noches, ya que la
familiaridad tranquiliza a los niños. Trate de que ambos
padres tome su turno en la creación de esta experiencia
especial. Nunca cancele este ritual por una mala conducta en
algún momento del día. Antes de dar el último abrazo y beso y
de salir de la habitación, pregúntele: "¿Necesitas alguna otra
cosa?" Luego sálgase y no regrese. Es muy importante que no
esté con el niño al momento de que se quede dormido. Si lo
hace así, su niño necesitará que usted esté presente cada vez
que se despierte espontáneamente en la noche.
Si su hijo tiene miedo, dígale que irá a verlo cada 15 minutos
(en vez de que él lo venga a ver a usted). Cuando vaya a
verlo, dígale que se está portando muy bien quedándose
callado. Deje la habitación a los 15 segundos. En una de esas
visitas encontrará que ya se ha dormido.
- Establezca como regla que el niño no puede dejar su habitación
por la noche.
Haga cumplir la regla de que una vez que su hijo esté en su
habitación, no puede salir de ese cuarto hasta la mañana,
excepto para ir al baño. Su hijo necesita aprender a dormirse
solo en su propia cama durante las siestas y por la noche. No
se quede en el cuarto hasta que el niño se acueste o se
duerma. Establezca una hora fija para acostarse y haga que sea
observada. En general, este cambio no se logrará sin algún
llanto o gritos en las primeras noches.
Si su hijo ha estado durmiendo con ustedes, dígale: "Desde
esta noche, dormiremos en camas separadas. Tú tienes tu cuarto
y nosotros tenemos el nuestro. Ya tienes edad suficiente para
dormir solo".
- No preste atención a las preguntas y demandas.
No preste atención a las preguntas constantes o las demandas
que su hijo le haga desde su habitación, y no se ponga a
conversar con él. Toda pregunta o demanda debe ser hecha antes
de la hora de dormir. Antes de darle el último abrazo del día
y salir de la habitación de su hijo, pregúntele: "¿Necesitas
alguna otra cosa?" Luego, no regrese a la habitación a menos
que piense que el niño está enfermo. Si su hijo dice que tiene
que ir al baño, dígale que se vaya solo. Si su hijo dice que
se le han caído las mantas, prométale que lo cubrirá después
de que se duerma. (Generalmente lo encontrará bien cubierto.)
- Cierre la puerta de la habitación si el niño grita.
Trate de ignorar los gritos, pero si no los puede soportar
cierre la puerta. Dígale a su hijo "lo lamento, pero tengo que
cerrar la puerta. La volveré a abrir apenas dejes de gritar."
Si golpea la puerta, usted puede abrirla después de 1 ó 2
minutos y sugerirle que vuelva a la cama y deje de gritar. Si
no lo hace, vuelva a cerrar la puerta. Si continúan los gritos
o los golpes en la puerta, abra la puerta aproximadamente cada
15 minutos y recuérdele a su hijo que si se calla, la puerta
puede permanecer abierta. En estas ocasiones, nunca le hable
por más de 30 segundos. Aunque tal vez no le guste cerrar la
puerta, no tiene muchas opciones. Tranquilícese con la
seguridad que si su hijo tiene más de 2 años y si no tiene
temores de separación durante el día, es bastante razonable
proceder de esta manera.
- Si su hijo sale de su habitación, ciérrele la puerta.
Si su hijo sale de la habitación, hágalo volver a su cama
inmediatamente. Evite los regaños y omita el abrazo y el beso.
Establezca un buen contacto visual y recuérdele otra vez que
no debe salir de su habitación durante la noche. Adviértale
que si sale otra vez, usted tendrá que cerrar la puerta. Si
sale de vuelta, cierre la puerta. Dígale: "Con mucho gusto
abriré tu puerta tan pronto estés en tu cama, y la dejaré
abierta mientras te quedes en la cama." Si su hijo le dice que
está en la cama, abra la puerta. Si grita, ábrala puerta cada
15 minutos, sólo lo suficiente para preguntarle a su hijo si
ya está en la cama.
- Ponga una cancela o cierre la puerta con llave si su hijo sale
de su cuarto repetidamente.
Si su hijo es muy insistente y sigue saliendo de su
habitación, puede ponerle una barrera frente a la puerta, como
por ejemplo una cancela portátil. También puede colocar una
media puerta o una plancha de madera terciada. A veces tendrá
que cerrar la puerta por un tiempo para convencer a su hijo
que se tiene que quedar en su habitación y que esa regla no es
negociable. Asegúrele que abrirá la puerta apenas se quede
dormido. Además, todas las noches déle una oportunidad de que
se duerma con la puerta abierta. (Precaución: si su hijo tiene
miedo a dormirse, no le cierre la puerta. Quizás sería bueno
que reciba ayuda psicológica). Si su hijo se puede hacer daño
a sí mismo o a los demás, es posible que tenga que dejar la
puerta cerrada hasta la mañana con un cerrojo a botón,
corredera, tornillo con ojete y gancho, cubierta para el
picaporte a prueba de niños, soga o cadena. Aunque esta medida
parezca extrema, puede ser indispensable para proteger a los
niños menores de 5 años que andan por la casa durante la noche
sin comprender los peligros tales como el fuego, el agua
caliente, los cuchillos o salir a la calle.
- Mande a su hijo de vuelta a su cuarto si viene a la cama de
los padres durante la noche.
Ordénele firmemente que vuelva a su propia cama. Si no se
mueve, llévelo de vuelta sin ninguna demostración de afecto o
conversación agradable. Si su hijo trata otra vez de salir de
su cuarto, cierre temporalmente la puerta. Si usted tiene el
sueño pesado, considere el uso de algún dispositivo de aviso
que la despierte si su hijo entra en su habitación (tal como
una silla colocada contra la puerta o una campanilla de sonido
fuerte colgada en la perilla de la puerta). Algunos padres
mantienen la puerta de su habitación cerrada con llave.
Recuérdele a su hijo que no es cortés interrumpir el sueño de
otras personas. Dígale que si se despierta de noche y no puede
volver a dormirse, puede mirar algún libro o jugar en silencio
en su propio cuarto, pero no debe molestarla a usted.
- Si le despierta en la noche con gritos o insistencias, vaya
brevemente a su cuarto.
Asegúrele que está seguro. Si necesita que le acomoden las
cobijas, ayúdele a acomodarlas. Luego salga de la habitación.
Al siguiente día enséñele la manera de resolver de manera
independiente cualquier queja que pueda tener durante la
noche. (Recuérdele a su hijo que no es cortés despertar a la
gente en la noche. Dígale que si se despierta de noche y no
puede volver a dormirse, puede leer o jugar en silencio en su
propio cuarto).
- Cómo ayudar a los hermanos que duermen en la misma habitación.
Si los gritos a la hora de acostarse despiertan al hermano que
duerme en la misma habitación, haga que éste duerma en otro
cuarto hasta que el comportamiento del otro niño haya
mejorado. Dígale al niño que tiene el problema del sueño que
su hermano no puede regresar hasta que él permanezca en su
cuarto sin gritar durante 3 noches consecutivas. Si usted no
dispone de otro cuarto, haga que el hermano duerma
temporalmente en la misma habitación que usted.
- Despierte al niño cada mañana a la hora de costumbre.
Aunque haya resistido dormir a la hora debida y se haya
dormido tarde, despiértelo a la hora de costumbre. Así se
sentirá cansado más temprano la siguiente noche.
- Aplace la hora de ir a dormir si quiere minimizar el llanto a
la hora de acostarse.
Mientras más tarde sea la hora de dormir, más cansado estará
el niño y menos resistencia va a presentar. Para la mayoría de
los niños, los padres pueden establecer la hora de dormir.
Para los niños que son muy tercos y lloran mucho, puede fijar
la hora de dormir a las 10 de la noche (o cuando el niño se
duerma de manera natural). Si la hora de dormir es 10 de la
noche, avance la hora de dormir 15 minutos cada semana. Para
los niños que no saben leer la hora, puede lograr gradualmente
(en unas 8 semanas) una hora de dormir a las 8 de la noche con
mucho menos rabietas. Sin embargo, no permita que el niño se
quede dormido hasta tarde en la mañana, o no podrá adelantar
la hora de dormir.