¿Qué es el autismo?
Los niños con autismo tienen problemas con el lenguaje y para
relacionarse con otros. Realizan actividades o tienen intereses
inusuales, repetitivos o severamente limitados. Por cada 1000 niños,
3 a 6 tienen autismo. Hay 4 veces más varones que mujeres con
autismo.
Los niños con autismo tienen una amplia gama de síntomas y
destrezas. Un niño con autismo puede funcionar a muy alto nivel o
tener capacidades muy limitadas. El autismo es el trastorno más
común de un grupo de problemas llamados trastornos del espectro
autista (ASD, por sus siglas en inglés), también llamados Trastornos
Generalizados del Desarrollo (PDD, por sus siglas en inglés).
¿Cuál es la causa?
El autismo es un problema del cerebro. Los estudios de imagen del
cerebro muestran que la estructura o forma del cerebro es distinta
en los niños con autismo. No se conoce la causa. Hay muchas causas
posibles.
El autismo y los trastornos similares a veces aparecen en familias.
Puede haber ciertos genes que están vinculados con el autismo. Los
investigadores también están estudiando si una de las causas puede
ser un problema durante el embarazo o factores ambientales, como la
exposición a ciertos productos químicos.
Los niños con otros problemas cerebrales y síntomas genéticos, como
el síndrome de rubéola congénita, la neurofibromatosis y el síndrome
de X frágil, a veces también son autistas.
¿Cuáles son los síntomas?
Los niños con autismo pueden parecer normales durante sus primeros
meses de vida. Su hijo después puede ir respondiéndole menos y
menos. Muchos padres notan un problema antes del primer cumpleaños
de su hijo, y casi todos los padres de niños con trastornos del
espectro autista (ASD) han detectado problemas antes de su segundo
cumpleaños.
Su hijo puede tener una cantidad de síntomas en las áreas que se
enumeran a continuación. Ningún niño con autismo tendrá todos los
síntomas enumerados a continuación, y pueden tener algunos síntomas
que no están en la lista.
- Destrezas sociales: Su hijo puede resistir sus caricias y gritar
para que lo bajen cuando se lo alza. Puede retraerse y no formar
relaciones. Puede notar que evita el contacto visual y que
prefiere jugar solo. Su hijo puede ser indiferente a los
sentimientos de los demás y a las normas sociales.
- Lenguaje e imaginación: Un niño autista en general comienza a
hablar más tarde que otros niños de la misma edad. Con
frecuencia no puede comprender o copiar expresiones verbales o
gestos. La frecuencia, tono, volumen o ritmo del lenguaje es
anormal. Su hijo probablemente no podrá iniciar una conversación
o continuarla, y responderá en forma inapropiada a los sonidos.
Su lenguaje será inmaduro y poco imaginativo. Puede inventar
palabras o simplemente repetir lo que diga otro. Su hijo
probablemente no pueda realizar juegos de fantasía o
imaginación, como por ejemplo hacerse pasar por otro o contar
historias.
- Conducta, actividades e intereses: Los niños autistas
desarrollan hábitos difíciles de cambiar y rutinas compulsivas.
Pueden pasar horas alineando sus carros y trenes de juguete de
cierta manera, en vez de utilizarlos para un juego imaginativo.
Si alguien mueve por error uno de los juguetes, se pueden enojar
mucho. Les cuesta mucho cambiar su rutina. Su hijo se puede
obsesionar con un tema o idea, y se puede encariñar con objetos
inusuales. Puede caminar en puntas de pie, o chasquear o
juguetear con sus dedos por periodos prolongados. Incluso puede
golpearse la cabeza, acunarse, mirar fijo o ponerse a gritar de
golpe. Se puede lesionar a propósito. Los niños autistas con
frecuencia tienen problemas para aprender tareas manuales, y a
veces son hiperactivos. Algunos niños tienen convulsiones.
- Problemas sensoriales: Los niños autistas también pueden tener
problemas con sus sentidos. Muchos son muy sensibles a ciertos
sonidos, texturas, gustos y olores. Algunos niños apenas pueden
soportar la sensación de su ropa tocándoles la piel. Algunos
sonidos, como una aspiradora, un teléfono que suena, una
tormenta repentina, aún el sonido de las olas golpeando la
costa, hacen que estos niños se cubran las orejas.
¿Cómo se diagnostica?
Es muy difícil diagnosticar el autismo cuando los niños son
pequeños. El médico de su hijo se fijará si su hijo muestra algunas
de las siguientes conductas:
- ¿El niño responde a su nombre cuando se lo llama? Los niños
diagnosticados con autismo con frecuencia no responden a su
propio nombre. Tienden a voltearse para mirar a la persona que
los llama sólo el 20% del tiempo. Pueden no responder cuando su
padre los llama por nombre, pero sí responder inmediatamente
cuando uno enciende el televisor. No es inusual que los padres
sospechen que su hijo tiene problemas de audición.
- ¿El niño comparte con los demás? Los niños con autismo raramente
participan en juegos, con frecuencia miran alternativamente a
objetos y personas, y no le "muestran" sus juguetes a los
padres.
- ¿El niño imita a otros? Los niños con autismo imitan con menos
frecuencia que otros. En general evitan saludar, hacer muecas o
jugar a las palmitas.
- ¿El niño responde a los demás? Los niños con autismo pueden no
darse cuenta de las emociones de los demás. Es posible que no
miren o sonrían para responder a las sonrisas de otros. También
pueden ignorar a otros cuando están enojados o con dolor.
- ¿Cómo juega el niño? Los niños con autismo pueden no estar
interesados para nada en los juguetes, prestando más atención al
movimiento de sus manos o un pedazo de hilo. Si se interesan en
juguetes, puede ser que sólo haya ciertos juguetes que les
interesen. Pueden estar más interesados en volcar un carro de
juguete y jugar con las ruedas que empujarlo para adelante o
para atrás.
Dependiendo de la edad del niño y de la severidad de sus síntomas,
sus destrezas pueden variar ampliamente.
El médico de su hijo probablemente realizará análisis de laboratorio
para confirmar que el niño no tenga otros problemas médicos. También
le hará al niño una prueba de audición. Como este trastorno puede
ser hereditario, su profesional médico puede querer evaluar a sus
demás hijos para ver si tienen síntomas similares.
¿Cómo se trata?
El tratamiento de los niños autistas se concentra en proporcionar
terapia educativa y de conducta. Hasta los niños muy pequeños se
pueden beneficiar de terapia del lenguaje y programas de conducta.
Por ley, las escuelas públicas deben preparar y ejecutar un plan de
enseñanza diseñado para ayudar a los niños que están en un programa
de educación especial a alcanzar metas de instrucción o aprender
destrezas específicas. La lista de destrezas se conoce como el
Programa de Educación Individual (IEP, por sus siglas en inglés). El
IEP es un acuerdo entre la escuela y la familia sobre las metas del
niño. Los padres juegan una parte importante en la creación del
programa, ya que son los que mejor conocen a su hijo y saben cuáles
son sus necesidades.
La terapia de conducta también puede ser proporcionada por los
padres. El primer paso es elegir una destreza en la que se quiere
trabajar. Tiene que asegurarse que su hijo pueda aprenderla con
éxito. Cuando los niños tienen éxito, se los refuerza. Cuando se los
refuerza, comienzan a comprender lo que queremos que hagan.
Compruebe que el refuerzo que utilice sirva para su hijo y sirva
para la conducta que está tratando de modificar. Algunas de las
cosas que funcionan bien como refuerzo para niños con autismo son la
comida, los abrazos, el masaje, alzarlos o hamacarlos en el aire, la
TV, vídeos, música y leer libros. También es importante demostrarle
a su hijo que la interacción con la gente es divertida y que la
comunicación con la gente trae buenos resultados (refuerzo). Por
ejemplo, si le dice a su hijo "tócate la oreja" y después le guía la
mano a su oreja y lo refuerza instantáneamente con una gran sonrisa
y abrazo, es más probable que se toque la oreja la próxima vez que
le diga "tócate la oreja".
A veces los medicamentos pueden ayudar. Los medicamentos que
modifican el estado de ánimo o la conducta pueden mejorar los
comportamientos que llevan al niño a autolesionarse, o que
interfieren en gran medida con la escuela o su destreza social.
Estos medicamentos deben ser recetados por un médico experimentado
con su uso en niños con autismo. No existe un medicamento que alivie
los síntomas del autismo.
Los padres de los niños con autismo muchas veces se enteran de
tratamientos nuevos o alternativos por medio de amigos o los medios
de comunicación. Su profesional médico le puede ayudar a decidir si
estos tratamientos pueden ayudarle a su hijo, o causarle daño.
¿Dónde puede encontrar ayuda y respaldo mi familia?
Cuando los padres se enteran de que su hijo tiene autismo, pueden
sentir miedo, ira, culpa y otras emociones difíciles de soportar.
Muchas familias descubren que una consulta con un profesional de
salud mental los ayuda a sobrellevar la situación.
Los niños con autismo pueden causar estrés en toda la familia.
Pueden afectar la recreación y las finanzas familiares. También
pueden crear tensión en el matrimonio y en las relaciones entre
hermanos.
Es probable que quiera explorar los recursos comunitarios y del
gobierno, y también los grupos locales de respaldo. Los grupos de
respaldo pueden servir de ayuda compartiendo sus preocupaciones y
soluciones comunes a problemas que tienen otras familias en la misma
situación. Puede tomar contacto con estos servicios por medio de su
profesional médico, escuelas, programas de terapia y organizaciones
locales y nacionales de respaldo.
Este material se revisa periódicamente y está sujeto a cambios
en la medida que aparezca nueva información médica. Se proporciona
sólo para fines informativos y educativos, y no pretende
reemplazar la evaluación, consejo, diagnóstico o tratamiento médico
proporcionados por su profesional de atención de la salud.
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