¿Qué es la hepatitis C?
La hepatitis C es una infección vírica del hígado. El hígado
se inflama.
¿Cómo ocurre?
La hepatitis C es causada por el virus de la hepatitis C. El
virus se transmite principalmente por contacto con sangre
infectada. A veces se transmite por contacto sexual. Se
puede adquirir al:
- haber recibido sangre, productos de sangre u órganos
trasplantados infectados
- haber recibido diálisis de riñón a largo plazo si se
usaron insumos o equipos que tenían la sangre de otra
persona
- haber tenido contacto con sangre infectada en el trabajo,
si usted presta servicios de salud, sobre todo por
accidentes con agujas
- su madre, si tenía hepatitis C cuando usted nació
- drogadicción intravenosa (IV)
- compartir con otras personas accesorios nasales para usar
cocaína
- compartir hojas de afeitar o cepillos de dientes con una
persona infectada
- hacerse un tatuaje permanente con equipos que no están
esterilizados
- tener relaciones sexuales sin protección con alguien que
tiene hepatitis C.
Antes de 1990 una de las formas más comunes de contraer
hepatitis C era por transfusión de sangre. Sin embargo, en
la actualidad se pueden hacer pruebas a los donantes para
verificar que no tengan el virus.
La enfermedad puede ser transmitida por personas que no
tienen síntomas y que pueden no saber que tienen el virus.
Estas personas se llaman portadores asintomáticos.
¿Cuáles son los síntomas?
Es posible que no tenga ningún síntoma de hepatitis hasta
varias semanas o meses después de haberse infectado con el
virus. Es posible también que nunca tenga síntomas obvios.
Si usted es una de las pocas personas que tienen síntomas,
la enfermedad generalmente empieza con síntomas típicos de
la gripe:
- pérdida del apetito
- fiebre
- dolores generales
- cansancio.
Otros síntomas iniciales pueden ser:
- comezón, con o sin urticaria
- dolor en las articulaciones
- pérdida del sabor de los cigarros, si es fumador.
Algunas personas desarrollan una forma crónica de la
enfermedad sin haber tenido nunca síntomas obvios. En las
primeras etapas, el daño hepático puede ocurrir lentamente,
sin que aparezcan síntomas. Cuando se manifiestan los
síntomas de hepatitis C crónica, éstos pueden ser fatiga
persistente, debilidad y pérdida del apetito, además de los
síntomas que se describieron anteriormente.
¿Cómo se diagnostica?
Su profesional médico le hará preguntas sobre su historia
clínica y sus síntomas. De particular importancia es su
historial de factores de riesgo por los que podría contraer
la hepatitis, como por ejemplo la drogadicción intravenosa.
Su profesional médico le examinará la piel y los ojos para
ver si hay signos de hepatitis. Le revisará el abdomen para
ver si el hígado está agrandado o dolorido. Es posible que
le haga unos análisis de sangre para ver si el hígado está
inflamado y si usted está infectado con el virus de la
hepatitis C.
Si su profesional médico cree que tiene hepatitis crónica o
daño grave del hígado, o si el diagnóstico es incierto, es
posible que se deba hacer una biopsia hepática. Una biopsia
es un procedimiento en el que se usa una aguja para extraer
una pequeña cantidad de tejido. Esto se hace a través de la
piel en la región del hígado, después de haber adormecido el
área con un anestésico. La muestra de tejido se envía a un
laboratorio para hacer el análisis y ver si el hígado ha
sufrido algún daño.
¿Cómo se trata?
El tratamiento habitual es reposo y una dieta saludable.
Además, su profesional médico le recomendará que evite el
alcohol por lo menos por 6 meses. En general no es
necesario que se interne en un hospital.
Le pueden dar interferón, un medicamento que refuerza su
sistema inmunológico, u otros medicamentos antivirales.
Los médicos siguen buscando la mejor manera de tratar la
hepatitis C. A medida que va surgiendo nueva información los
tratamientos cambian. Consulte con su profesional médico
sobre posibles tratamientos nuevos.
¿Cuánto duran los efectos?
Los síntomas de la primera infección, cuando ocurren,
pueden durar de 1 a 6 semanas, y en general desaparecen
completamente.
Algunas personas con hepatitis C desarrollan la forma
crónica de la enfermedad. Esto quiere decir que el virus
continúa afectando el hígado por varios meses o años. La
inflamación continua puede dañar el hígado, causando
cirrosis (cicatrización del hígado) y posiblemente una falla
hepática. Es posible que su profesional médico le quiera
hacer análisis de sangre con pocos meses de separación para
ver si tiene una enfermedad hepática crónica.
La infección con el virus de hepatitis C aumenta el riesgo
de tener cáncer de hígado.
¿Cómo puedo cuidarme?
- Tome medicamentos para aliviar sus síntomas de acuerdo a
las indicaciones de su profesional médico. Mientras el
virus de la hepatitis C esté activo tiene que evitar
ciertos medicamentos (por ejemplo, acetaminofeno, o
acetaminophen). Pregúntele a su profesional médico qué
medicamentos puede tomar en forma segura para tratar sus
síntomas (como picazón y náuseas).
- Siga los consejos de su profesional médico sobre cuánto
reposo tiene que guardar y para saber cuándo volver a su
nivel de actividad normal, ya sea de trabajo o de
estudio. A medida que sus síntomas mejoren, podrá
aumentar gradualmente su nivel de actividad. Es mejor
evitar demasiado esfuerzo físico hasta que su profesional
médico le diga que puede volver a hacerlo.
- Coma alimentos con mucha proteína y calorías, aunque
sienta náuseas. Para reducir sus náuseas puede tomar
pequeños sorbos de refrescos o jugos, o chupar caramelos
duros.
- No tome alcohol a menos que su profesional médico le diga
que es seguro hacerlo.
- Pregúntele a su profesional médico si necesita vacunarse
contra la hepatitis A y B.
- Póngase en contacto con su profesional médico si:
- Su apetito continúa disminuyendo.
- Tiene cada vez más fatiga.
- Tiene vómitos, diarrea o dolor abdominal.
- Le aparece ictericia (piel amarilla).
- Le aparece un nuevo sarpullido.
¿Qué se puede hacer para ayudar a no transmitir la hepatitis
C?
No existen vacunas para protegerse contra la hepatitis C. Si
usted tiene hepatitis C, puede hacer lo siguiente para no
transmitírsela a los demás:
- Evite que otros se pongan en contacto con su sangre; por
ejemplo, cuando le sangra la nariz o se corta.
- No comparta hojas de afeitar ni cepillos de dientes con
otras personas.
- No comparta agujas u otros accesorios para usar drogas
con otras personas.
- Mantenga relaciones sexuales seguras.
- No done sangre.
Este material se revisa periódicamente y está sujeto a cambios
en la medida que aparezca nueva información médica. Se proporciona
sólo para fines informativos y educativos, y no pretende
reemplazar la evaluación, consejo, diagnóstico o tratamiento médico
proporcionados por su profesional de atención de la salud.
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