¿Qué es el dolor crónico?
Cuando tiene un dolor que le impide realizar sus actividades
cotidianas sin sentir molestias, se dice que tiene un dolor
crónico. El dolor crónico puede aparecer y desaparecer, o ser
constante. Puede deberse a una lesión, enfermedad u otro problema
médico, como la artritis.
¿Cómo ocurre?
Una lesión, enfermedad o problema que cause dolor puede, en
algunos casos, causar cambios permanentes en el sistema nervioso.
Debido a estos cambios es posible que siga teniendo dolor a pesar
que la lesión o afección ya se hayan curado. La respuesta del
cuerpo a una lesión o enfermedad dolorosa puede hacer que sienta
dolor más fácilmente o con más intensidad que antes. Los contactos
físicos que antes no causaban dolor, como simplemente tocar, ahora
pueden ser dolorosos. La región del dolor puede extenderse más
allá de la región afectada inicialmente por la lesión o la
enfermedad.
El dolor crónico también puede deberse a problemas emocionales.
Puede haber tenido estos problemas emocionales antes de la lesión
o enfermedad, o quizás puedan haber aparecido debido a sus
problemas físicos. De cualquier modo, si está ansioso o deprimido
puede sentir el dolor con más intensidad.
¿Cómo se diagnostica?
Primero, su profesional médico comprobará que el dolor crónico no
haya sido causado por un problema nuevo, o una complicación nueva
de una lesión o enfermedad previa. Su profesional médico le
examinará la región donde siente dolor.
Su profesional médico le preguntará por los antecedentes del
dolor. Es muy útil recordar:
- dónde le duele
- cuándo le duele, por cuánto tiempo, y si aparece y desaparece,
o es constante
- de qué tipo de dolor se trata: por ejemplo, si es intenso,
sordo, da sensación de ardor, puntadas o presión
- qué tan severo es, por ejemplo en una escala de 1 a 10, siendo
10 el dolor más severo
- qué cosas lo pueden mejorar o empeorar.
Una parte importante del diagnóstico y tratamiento del dolor
crónico es determinar cuánto afecta su estilo de vida, ya sea en
su casa, en el trabajo o en los momentos de recreación.
¿Cómo se trata?
El tratamiento del dolor crónico depende de cuánto tiempo lo ha
tenido y cuánto lo afecta. Es posible que el tratamiento para el
dolor crónico esté a cargo de un equipo de profesionales médicos.
Un psicólogo, consejero, enfermera o su médico verificarán su
salud emocional. Si tiene ansiedad o depresión, tendrá que
tratarlos para ayudarle a controlar el dolor crónico. El
tratamiento puede consistir en consejería, medicamentos o ambos.
Un fisioterapeuta puede comprobar su capacidad para usar la parte
del cuerpo que le duele. Lo puede ayudar a estirar y fortalecer
esa región. También puede utilizar ciertas técnicas, como
ultrasonido, para ayudar a reducir el dolor. Al principio el
tratamiento se puede proporcionar en el consultorio del
fisioterapeuta o en el gimnasio. Después podrá hacer los
ejercicios en su propia casa.
Su fisioterapeuta le puede recomendar un estimulador nervioso,
llamado unidad TENS (por sus siglas en inglés). El estimulador
TENS alivia el dolor enviando pequeños impulsos eléctricos a los
nervios por medio de electrodos colocados sobre la piel. Los
impulsos eléctricos bloquean el dolor.
Un terapeuta ocupacional (OT, por sus siglas en inglés) se
especializa en ayudar a la gente a realizar sus actividades y
tareas cotidianas. Con frecuencia estas tareas, como vestirse,
comer, cocinar e ir al baño, se realizan sin pensar. El terapeuta
ocupacional lo puede ayudar a realizar estas tareas de manera
distinta, para que sean más fáciles y menos dolorosas. Esto le
puede dar más independencia y quizás no tenga que pedirles tanta
ayuda a los demás. El terapeuta ocupacional le puede recomendar
equipos para el baño o la regadera, o un par de utensilios simples
para la cocina.
Su profesional médico o fisioterapeuta le puede recomendar otros
tratamientos, como:
- calor
- frío
- terapia acuática en albercas, tinas de agua caliente o
hidromasajes
- masajes
- acupuntura
- hipnosis
- biorritmo
- meditación.
Su profesional médico probablemente le recomendará o recetará
medicamentos para ayudarle con el dolor. Los medicamentos pueden
ser analgésicos de venta libre, o analgésicos más potentes que
sólo se consiguen con receta. Los medicamentos de venta libre
pueden ser acetaminofeno (acetaminophen, Tylenol), aspirina y
drogas antiinflamatorias no esteroides (NSAIDs, por sus siglas en
inglés). Las drogas antiinflamatorias no esteroides, como el
ibuprofeno (ibuprofen), se deben usar con mucho cuidado, de la
manera exacta recomendada por su médico. Pueden causar problemas
del riñón y del estómago. Los adultos mayores de 65 años de edad
no deberían tomar NSAIDs por más de 7 días sin aprobación de su
profesional médico. Tenga cuidado también con el uso de
acetaminofeno, ya que puede causar problemas del hígado si usa más
de la dosis recomendada.
A veces se recetan narcóticos, como hidrocodona (hydrocodone),
oxicodona (oxycodone) y morfina (morphine) para controlar el dolor
crónico, pero sólo cuando ya se han probado otros medicamentos y
tratamientos sin drogas. Los narcóticos pueden ser adictivos. No
obstante, las personas que usan narcóticos para controlar el dolor
pueden evitar la dependencia tomándolos exactamente de la manera
recetada.
Su profesional médico puede recetarle medicamentos que se usan en
general para tratar la epilepsia o la depresión. Se ha descubierto
que algunos de estos medicamentos también reducen el dolor
crónico, aunque no tenga epilepsia o depresión. También se usan a
veces los esteroides y los sedantes para controlar el dolor
crónico.
Con frecuencia se obtienen los mejores resultados con una
combinación de distintos medicamentos para su caso en particular.
Una parte importante del tratamiento es asegurar que su familia y
sus amigos comprendan que el dolor que siente es real, y que todas
estas maneras de tratar el dolor pueden ser valiosas.
Si sigue su plan de tratamiento y el dolor no mejora, puede llegar
a haber otras opciones. En ese caso, pregúntele a su profesional
médico si conviene inyectar medicamento en el nervio para
adormecerlo y eliminar el dolor, o hacer una operación para cortar
el/los nervio(s) que causan el dolor.
Su profesional médico lo citará regularmente para ver cómo está
funcionando el tratamiento. Algunos profesionales médicos le
pueden pedir que firme un formulario comprometiéndose a cumplir
todos los aspectos de su plan de tratamiento. En cada visita al
consultorio le deberá informar a su profesional médico cómo está
funcionando cada componente de su tratamiento. Probablemente tenga
que reportar cómo evoluciona la intensidad del dolor, para que el
profesional médico pueda ver si está mejorando.
¿Cuánto duran los efectos?
Es posible que el tratamiento no le alivie por completo el dolor.
Pero le debería permitir realizar actividades y gozar más de la
vida que antes de realizar el tratamiento. Si sigue de cerca todos
los aspectos de su programa de tratamiento, el dolor puede llegar
a desaparecer gradualmente después de varias semanas o meses.
¿Cómo puedo prevenir el dolor crónico?
La única manera de prevenir el dolor crónico es tratando
rápidamente el dolor causado por la enfermedad o lesión. Esto
puede prevenir los cambios en el sistema nervioso que se cree que
son responsables por el dolor crónico.
Este material se revisa periódicamente y está sujeto a cambios
en la medida que aparezca nueva información médica. Se proporciona
sólo para fines informativos y educativos, y no pretende
reemplazar la evaluación, consejo, diagnóstico o tratamiento médico
proporcionados por su profesional de atención de la salud.
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